No es posible tanta persecuta y mala onda. En serio, me la corta. Me agarra sus pilchas y se pone a regar las plantitas, a hacerse cariño y prepararse su buena comida rica, en fin, a dejarse querer y a tomarse en serio este mambo.
Y como ya captamos que es medio flojo para el menester, aquí se la pusimos facilita, le hecha sal no más y la cosa ya cambió, y un montón. No puede alegar más caballero, la firme, de una deja la mala y recoge a su doncella con mano suave, como corresponde.
Se me sala por favor…







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